Hoy me siento agotada, con deseos de estar acostada. Me pesa el tronco, las manos, la cabeza. No puedo hablar, estoy en silencio en mi cuarto junto a la ventana, dejando que el sol toque mis pies.
El calorcito me relaja un poco, pero mi mente no para. Nunca para. Incluso cuando duermo, sueño de manera muy intensa.
Hago repetidamente test de autismo y todo encaja; me describe mejor que lo que yo misma pueda decir. Me conecto con muchas historias en la red, aunque no del todo. Hay personas con vidas más complejas, pensamientos suicidas, relaciones de abuso o con muchas herramientas y apoyos, que ahora incluso ganan dinero contando su historia.
Esto pasa porque nunca encuentro una explicación que me satisfaga. Las medicinas me quitan un poco los nervios o me hipnotizan para dormir, pero siempre experimento lo mismo desde pequeña. No hay diagnóstico, no hay ayuda real, solo exigencias del afuera. Me veo normal, pero siento rechazo de mucha gente.
Hoy solo trataba de aplicar y organizar mi hoja de vida para una oferta que me envió alguien. Al inicio me dio ilusión, necesitaba ingresos. Pero luego aparecieron náuseas, hinchazón abdominal, pesadez, sensación de resaca, y un deseo intenso de terminarlo todo y volver a la cama. Pienso: si esto me pasa solo haciendo la hoja de vida, ¿cómo será si me entrevistan o después?
Estoy en una encrucijada con todo lo que siento, con un cuerpo y una mente que no me dan, pero con la necesidad de ingresos y de seguir adelante.
A pesar de todo, sigo escribiendo aquí, porque poner en palabras lo que siento me ayuda a no perderme en mí misma. Me recuerda que no estoy sola, que mis emociones son válidas, y que puedo buscar formas de vivir que respeten mi ritmo, mi sensibilidad y mis necesidades. Este espacio es mío, y aquí puedo ser yo, con todo lo que soy y siento.